El arranque de la tercera etapa de la Avenida Río Grande marca un avance sustancial en la infraestructura vial de Durango. El gobernador Esteban Villegas Villarreal y el presidente municipal Toño Ochoa encabezaron el evento que oficializó el inicio de esta obra, la cual se perfila como un proyecto estratégico para la conectividad de la capital. La nueva avenida tiene como objetivo principal unir dos de las carreteras más importantes de la región: la carretera a México y la carretera al Mezquital. De esta manera, se busca facilitar el traslado diario de miles de habitantes y contribuir al crecimiento ordenado de la mancha urbana en la zona oriente, una de las áreas con mayor dinamismo y expansión en los últimos años.
La consolidación de la Avenida Río Grande representa mucho más que una simple mejora vial; significa la creación de un corredor norte-sur que transformará la movilidad en toda la ciudad. Esta arteria funcionará como una ruta alterna para el tránsito vehicular, especialmente para quienes se dirigen hacia la zona de la feria o buscan ingresar y salir de la ciudad con mayor rapidez. La obra permitirá descongestionar otras vías principales y optimizar el flujo automovilístico, lo que se traducirá en importantes ahorros de tiempo y combustible para los ciudadanos. Asimismo, la nueva vialidad está pensada para responder a las necesidades crecientes de la población, anticipando el desarrollo urbano futuro y sentando las bases para una ciudad más funcional y moderna.
Desde la perspectiva del gobernador Esteban Villegas, este tipo de obras tiene un impacto directo en la calidad de vida de los duranguenses. La modernización de la red vial incrementa el valor de las propiedades ubicadas en las zonas aledañas, abre nuevas posibilidades de desarrollo habitacional y comercial, y mejora el acceso a servicios fundamentales como centros educativos, hospitales y servicios de emergencia. Además, la tercera etapa de la avenida contempla la rehabilitación de la infraestructura hidráulica y la renovación de la planta de tratamiento en el sector oriente, lo que representa una solución a largo plazo para los problemas de drenaje y abastecimiento de agua en la zona, consolidando así una visión integral del desarrollo urbano.
Los beneficios de esta obra son palpables para los vecinos, en especial para los habitantes de la colonia Liberación Social y la comunidad estudiantil del Tecno Guadiana. Durante años, han padecido los estragos de calles en mal estado, baches, lodo y polvo que no solo complican el tránsito, sino que también generan problemas de salud como afecciones respiratorias. La pavimentación y el mejoramiento de la avenida prometen transformar por completo el entorno, ofreciendo una vialidad segura y moderna tanto para automovilistas como para peatones. Este avance contribuirá también a reducir los accidentes y facilitará el acceso de servicios de emergencia, lo cual es fundamental para la seguridad de las familias.
La tercera etapa de la Avenida Río Grande implica una inversión superior a los 78 millones de pesos y beneficiará directamente a más de 421 mil ciudadanos. El proyecto abarca la pavimentación hidráulica de más de 16 mil metros cuadrados, la ampliación del puente vehicular existente, la construcción de guarniciones, banquetas y una ciclovía, así como la implementación de alumbrado público, señalización, arborización, sistema de riego y trabajos de terracería. Actualmente, más de 20 mil vehículos transitan diariamente por este tramo en condiciones difíciles, y se espera que la cifra aumente a 28 mil una vez concluida la obra. Toño Ochoa subrayó que la colaboración entre el gobierno municipal y estatal es fundamental para dignificar el entorno urbano, generar confianza en los inversionistas y consolidar a Durango como un lugar atractivo para nuevas empresas y proyectos económicos.





